Un teclado para introducir números
Una de las dificultades al escribir un programa capaz de funcionar como una calculadora, consiste en idear un procedimiento capaz de ir construyendo la cifra a medida que se van pulsando las teclas de la calculadora.
El proceso de construcción de un número, aunque es aparentemente sencillo, tiene sus dificultades: hay que ir asignando a cada dígito el peso que le corresponde a medida que se escribe y teniendo en cuenta que siempre empezamos por la cifra más significativa, de izquierda a derecha.
La primera tecla pulsada, pongamos por ejemplo el 7, tiene el peso de las unidades (7 unidades). Si pulsamos una segunda tecla, por ejemplo el 2, las unidades anteriores deben pasar a ser decenas, multiplicándolas por 10 (con lo que se convierten en 70), para sumarle las unidades correspondientes a la última tecla pulsada (con lo que quedan 72 unidades). Este procedimiento debe generalizarse cada vez que se pulsa una tecla.
De ese modo, cada vez que se añade un número hay que multiplicar por 10 la cifra anterior y sumarle el número de unidades de la última tecla pulsada. Pero la cosa cambia cuando pulsamos el punto decimal. A partir de ese momento ya no multiplicamos por 10 la cifra anterior, sino que sumamos cifras decimales cada vez más pequeñas.
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